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17/05: Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia

El 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar a la homosexualidad una enfermedad. La eliminación de la supuesta condición patológica de gays y lesbianas fue un acontecimiento esencial para renovar los esfuezos y continuar la lucha contra todas las formas de discriminación y por la afirmación de derechos del colectivo LGBTI -sigla que designa a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero e intersexuales-.

Citando a Antoni Jesús Aguiló y Ana Cristina Santos “por “homofobia” (y, más en general, por LGTBfobia) entendemos un fenómeno social y cultural que consiste en un conjunto persistente de actitudes y sentimientos de repulsión, rechazo, miedo psicológico y social, hostilidad, vergüenza, intolerancia, odio y desprecio, entre otras actitudes negativas, de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales por el mero hecho de serlo. La LGTBfobia, al igual que el racismo, el machismo o el clasismo social, entre otras formas de discriminación, se expresa (a veces de manera sutil e indirecta, otras de manera brutal y sangrienta) a través de discursos, prácticas y relaciones sociales de opresión y dominación de unos grupos sobre otros. Estas relaciones, que pueden ir desde la violencia física hasta la violencia simbólica (humillación verbal, discriminación legal o ausencia de reconocimiento social, entre otras formas), limitan la capacidad de las personas afectadas para desarrollar y expresar en contextos públicos determinados sentimientos, experiencias y pensamientos, competencia necesaria para un autodesarrollo psicosocial satisfactorio. Su objetivo último es, por tanto, inferiorizar, invisibilizar y destrozar psicológica (e incluso físicamente) a quienes las sufren”.

La despatologización de la homosexualidad no significó el fin de la LGTBfobia, al día de hoy el colectivo LGBTI, sigue haciendo campañas para sensibilizar a la sociedad sobre las distintas formas de amar y de transitar la sexualidad, para terminar con las graves discriminaciones que sufren lxs que no se perciben heterosexuales, “ni se ajustan” a los mandatos establecidos.

En estas últimas décadas, se discutieron y aprobaron en nuestro país una serie de leyes que amplían derechos y protegen al colectivo LGBTI, entre ellas: matrimonio igualitario e identidad de género. Aunque se vislumbran avances, aún resiste socialmente una concepción binaria (hombre-mujer) y natural entre género-sexo, que se niega a comprender otra forma de habitar el mundo.

La discriminación es violenta. Establecer diferencias entre los seres humanos de acuerdo a categorías/criterios formulados en base a prejuicios, al miedo y al desconocimiento, debe ser erradicado como práctica social. No tendremos democracia posible, que nos incluya a todxs, si no reconocemos los derechos de los grupos vulnerabilizados por décadas.

Todas, todos y todes tenemos el derecho a desear libremente, a amar y ser amados, pues no vinimos a este mundo a cumplir las expectativas de nadie.

Lxs invitamos a ver el siguiente video de Virginia Cano, filósofa del CONICET: